DEDICATORIA

A mi Padre Joaquín que se marchó posiblemente cuando más lo necesitaba con apenas dieciséis años y no pudo ver con sus ojos mi sueño hecho realidad: Hacer una imagen de Semana Santa y poder sentir lo mismo que yo sentía por él, orgullo y respeto.

A mi madre que me dejo ser y sentirme artista, todo lo que soy se lo debo a ella, todavía la recuerdo cuando cogía el tren y se venía a mi piso de estudiante de Sevilla a hacerme un potajito o un pescaíto de su Sanlucar. Todas las noches te tengo a mi lado en una foto con mi hija y lo más importante, en mi alma. Te quiero donde estés mamá.

A mi hermano José Antonio que sin saberlo me ayudo a dar los primeros pasos en la vida de su mano y como artista llevando mis tiestos en su coche de un lado a otro. Qué pena que nos vemos poco.

A Isa, por la locura que cometió de dejarlo casi todo y emprender una hermosa aventura inolvidable juntos en Sevilla y darme el regalo más hermoso de mi vida, mi hija Ana Isabel.

A todos aquellos artistas que me dieron la posibilidad de aprender de ellos algo, Francisco Trujillo, que me enseñó a encajar un dibujo. A Alfonso Barraquero, que me dio mi primera pella de Barro con 14 años (no creo que se acuerde). A Jesús Santos Calero que me enseñó a afilar una gubia y sacar de puntos. Recuerdo las anécdotas que contaba de su padre Sebastián Santos.

A Juanma Miñarro, por abrirme su casa estudio en la calle Alberto lista, echarme una mano en mí primera restauración y enseñarme a hacer cosas tan raras como una estratigrafía, una radiografía, etc.

Pero sobre todo a los maestros D. Antonio Vega Sánchez y D. Francisco Berlanga porque me trataron casi como a un hijo y me ayudaron en los momentos más complicados, mis inicios. Cuántos momentos buenos en mi calle Castellar de Sevilla, a los dos les debo mucho de lo poco que sé.

A todos los que confiaron y siguen confiando en mi, sobre todo a los que me dieron mi primera oportunidad o intervinieron. Antonio Reseco, gracias a ti hice mi primera imagen procesional Nuestra Señora del Mayor Dolor, La Señora de Melilla como ellos le dicen. A Paco Lucía, por mi primer paso. A José Mari Coello, Jesús Noriega, a Javi y Migue Padillo, a mi amigo y escritor Jose Carlos Fernandez, a Don Antonio Moreno Olmedo, Paco Nodal, Jose Manuel Suárez, Manolo Raposo (pedazo de artista), José Antonio y Pilar, Manolo Piñero, Pepe Fraile, Manolo Sánchez, Juan Pérez Bey (compañero escultor y ceramista), Leopoldo García (mi hermano Malagueño), Manuel de Los Ríos, que me distes tantos trabajitos. A mi Marbella que tanto cariño me da. A Juan García Casas, mi mano derecha a la hora de construir mis sueños en madera desde su Córdoba. Al Padre Antonio Troya.

A los que he ido encontrando recientemente por el camino, Padre José Luís Caburrassi, Padre Pepe López, Manoli de Hellín, Francis de Tabarra, que me habéis abierto vuestro corazón y vuestra casa, a Eva Coba gran pintora restauradora y amiga, a Pepe Arenas colaborador mió, a Manolo Ventura por llevar casi veinte años siendo mi sacador de puntos y mi amigo, que linda era tu madre. Mariano Domínguez que de porquería sacamos de mi taller los dos solitos, gracias amigo. A todos los jóvenes que me mandan mensajes y siguen mi trayectoria, Fran Serrano, Samuel, Juanma, perdonarme si no nombro a todos…

Pero sobre todo gracias a dos personas a D. David Mariño Romano compañero de Fatigas, alumno y hoy maestro de mi taller de sus manos han salido tantas obras gracias hermano chico y a mi tesoro, mí hija Ana Isabel, la que cuando nació “vino con un paso debajo del brazo”, tu si que eres un pedazo de obra, te quiero mi vida por que tu me das fuerza en los momentos difíciles.

Un abrazo, incluso a los que me critican pues sin saberlo hacen que mi obra no quede en el anonimato.
A todos GRACIAS

Vuestro amigo Juan Carlos

©2010. Juan Carlos García Díaz. Todos los derechos reservados.